Alexander Zverev, campeón de Roland Garros 2026, convive con diabetes tipo 1 desde los tres años. En pista, esto significa monitorizar la glucosa de forma continua, ajustar la insulina en cada cambio de lado y tener siempre a mano glucosa de absorción rápida para prevenir o cortar una hipoglucemia antes de que afecte al juego. Que lo haga durante cinco sets, a 30 grados, contra los mejores tenistas del mundo, no es casualidad: es protocolo.
A continuación verás cómo funciona ese protocolo, qué pasó en Halle 2026 cuando el sensor le falló, y qué herramientas usa cualquier persona con diabetes activa para mantenerse dentro del rango glucémico durante el ejercicio intenso.
Un diagnóstico a los tres años que casi le cierra todas las puertas
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el páncreas deja de producir insulina. A diferencia de la tipo 2, no tiene relación con el estilo de vida y no tiene cura. El tratamiento es de por vida: insulina externa, monitorización constante de la glucosa y ajuste permanente de la alimentación y el ejercicio.
A Zverev se lo diagnosticaron con tres años. Sus padres, ambos extenistas soviéticos, estaban muy asustados. Y hubo médicos que le dijeron que ser deportista de élite con esa condición era muy poco probable. Él lo recuerda con rabia: "Eso quedó grabado en mi cabeza. No creo que se deba poner ningún límite a los niños."
Durante años gestionó la enfermedad en silencio. Al inicio de su carrera se escondía para ponerse las inyecciones, convencido de que mostrar esa vulnerabilidad le daría ventaja psicológica a sus rivales. No fue hasta agosto de 2022 cuando lo hizo público y lanzó la Alexander Zverev Foundation, dedicada a proveer insulina a niños en países donde el acceso al tratamiento es un privilegio.
Lo que pasa dentro del cuerpo cuando un diabético juega cinco sets
El ejercicio físico intenso altera los niveles de glucosa en sangre de formas que no siempre son predecibles. En esfuerzos aeróbicos prolongados, los músculos consumen glucosa a una velocidad muy alta, lo que puede provocar hipoglucemia (glucosa demasiado baja). En esfuerzos anaeróbicos intensos y cortos, el cuerpo libera adrenalina, que dispara la glucosa hacia arriba.
Un partido de tenis profesional mezcla los dos tipos de esfuerzo. Hay puntos cortos y explosivos, pero también intercambios largos, descansos y una duración total que puede superar las tres horas. Para un tenista con diabetes tipo 1, eso implica que los niveles de azúcar pueden subir o bajar de forma impredecible a lo largo del partido. Cada cambio de lado es una ventana para revisar el sensor y ajustar.
Cuando el azúcar está demasiado bajo, la respuesta motora se vuelve lenta y la lucidez táctica desaparece. Cuando está demasiado alto, se acelera la fatiga muscular y la concentración cae. Zverev lo explica con precisión: "Si mantengo el azúcar en el rango correcto, no es un problema. Eso ocurre en el 90 por ciento de los partidos. En el otro diez por ciento, sí puede marcar una diferencia."

El protocolo de Zverev: sensor, insulina y glucosa en cada cambio de lado
Antes del partido: la preparación glucémica
El control empieza horas antes de saltar a la pista. Un nivel de glucosa demasiado bajo al inicio del partido obligaría a corregir de forma reactiva durante el juego, algo que siempre genera más imprecisión. El objetivo es arrancar con los niveles estables, dentro de un rango que permita el esfuerzo sin riesgo inmediato de bajada brusca.
Esto implica ajustar la ingesta de carbohidratos antes del calentamiento, revisar la pauta de insulina basal de las horas previas, y asegurarse de que el sensor de monitorización continua está bien colocado y calibrado. Un sensor mal colocado, o con días encima, puede dar lecturas incorrectas, y en el tenis eso tiene consecuencias directas.
Durante el partido: el sensor como árbitro silencioso
Es común ver a Zverev mirar su muñeca o su antebrazo durante los cambios de lado. Ahí está el sensor de monitorización continua de glucosa (MCG), un dispositivo que mide los niveles de azúcar en el líquido intersticial y los transmite en tiempo real al móvil o a un receptor de pulsera. No pincha, no interrumpe el juego, y da una lectura cada pocos minutos.
Cuando el sensor marca una tendencia a la baja, Zverev actúa de inmediato. La herramienta habitual son las pastillas de glucosa: de absorción rápida, fáciles de llevar en el bolsillo del pantalón y precisas en la dosis. Permiten subir el azúcar de forma controlada sin necesidad de ingerir grandes cantidades de alimento en plena competición. Cuando la bajada es más pronunciada o el sensor anticipa una caída rápida, Zverev recurre también a geles de glucosa.
Si el sensor marca una tendencia al alza, la corrección es con insulina: una pequeña dosis que administra él mismo, con inyección, durante el descanso entre juegos. Esto es lo que los espectadores ven en los partidos largos: Zverev saca una pluma de insulina, se aplica la dosis, y vuelve a jugar como si nada. No es un ritual raro, es el protocolo.
Cuando el sensor falla: el episodio de Halle 2026
En junio de 2026, días antes de Wimbledon, Zverev vivió en Halle uno de los peores episodios de su carrera deportiva con la diabetes. Su sensor de glucosa le marcó valores muy altos cuando en realidad los tenía bajos. Siguiendo la lectura del dispositivo, se administró más insulina de la necesaria. El resultado fue una hipoglucemia severa en pleno partido contra Taylor Fritz.
Lo que siguió lo describió él mismo: "Estuve bebiendo una bebida de glucosa tras otra constantemente. Al final consumí entre 300 y 350 gramos de azúcar. Es como si alguien se bebiera una cantidad enorme de refresco durante un partido: evidentemente no te vas a sentir bien. Pero tenía que hacerlo, de lo contrario habría estado todo el tiempo en hipoglucemia." Perdió el partido. Pero evitó una emergencia médica grave.
El episodio ilustra una realidad que muchos diabéticos activos conocen bien: la tecnología ayuda, pero no es infalible. Por eso el protocolo siempre incluye una segunda comprobación cuando los síntomas no encajan con la lectura del sensor, y siempre hay glucosa de acción rápida a mano para actuar sin depender del dispositivo.

Los geles y pastillas de glucosa: por qué son el recurso de emergencia favorito
Durante el ejercicio intenso, el estómago no está en condiciones óptimas para absorber alimentos sólidos complejos. La sangre se redistribuye hacia los músculos, la digestión se ralentiza y la tolerancia a volúmenes grandes de comida cae. Por eso los productos de glucosa de absorción rápida son el estándar tanto en el deporte de élite como en el manejo cotidiano de la diabetes.
Las pastillas de glucosa aportan una cantidad fija y conocida de carbohidratos simples (habitualmente 4 gramos por pastilla), lo que permite calcular cuántas se necesitan para subir el azúcar un número determinado de puntos. Sin variabilidad de absorción, sin necesidad de agua, y sin el tiempo de digestión que impone una fruta o un bocadillo. En un partido de tenis, donde cada minuto en el banquillo cuenta, eso importa.
Los geles de glucosa funcionan de forma similar pero en formato líquido: útiles cuando la boca está seca por el esfuerzo, cuando se prefiere no masticar, o cuando la bajada es más brusca y se necesita absorción inmediata. Zverev los usó en cantidad durante el partido de Halle cuando la hipoglucemia ya estaba instalada.
Otros deportistas de élite con diabetes tipo 1
Zverev no es el único caso. La lista de deportistas de alto rendimiento con diabetes tipo 1 es más larga de lo que parece. El propio Zverev lo señalaba después de ganar Roland Garros: "Hay muchos medallistas de oro olímpicos con diabetes, grandes futbolistas en Europa también."
Entre los más conocidos está Jay Cutler, exquarterback de la NFL; Sir Steve Redgrave, remero olímpico británico con cinco oros; o Charlie Kimball, piloto de IndyCar que compite con un sensor de glucosa integrado en el casco. En el fútbol, figuras como Nacho Fernández han visibilizado la convivencia con la enfermedad en el deporte profesional. Todos comparten el mismo protocolo básico: monitorización continua, insulina y glucosa de rescate a mano.
Lo que el ejemplo de Zverev dice a cualquier persona con diabetes
Ganar Roland Garros con diabetes tipo 1 no convierte el ejercicio intenso en algo sin riesgo. Lo que demuestra es que ese riesgo se puede gestionar. Con el protocolo correcto, los dispositivos adecuados y los productos de rescate a mano, el margen de seguridad aumenta de forma significativa.
Para cualquier persona con diabetes que practica deporte, sea a nivel amateur o de competición, los principios son los mismos que aplica Zverev: controlar antes de empezar, monitorizar durante el esfuerzo, y tener siempre disponible glucosa de absorción rápida para actuar antes de que la hipoglucemia se instale. En Glucody encontrarás gel de glucosa y pastillas formulados para ese uso exacto: dosis precisas, absorción rápida y formato pensado para llevar encima durante la actividad física.